Qué ver en San Lorenzo de El Escorial
San Lorenzo de El Escorial es uno de esos destinos que todo el mundo tiene en mente pero que, curiosamente, muy poca gente conoce al completo. La mayoría piensa únicamente en su famoso Real Monasterio, pero este municipio madrileño tiene muchos más tesoros repartidos entre calles serenas, jardines históricos y miradores naturales que merecen la pena.
Antes de lanzarnos a descubrirlo, conviene aclarar un detalle que suele generar confusión: San Lorenzo de El Escorial y El Escorial no son lo mismo. Son dos municipios vecinos y prácticamente unidos, pero el Monasterio se encuentra en el primero.

Cómo llegar al Monasterio de El Escorial
Llegar es sencillo y tienes varias opciones, aunque cada una tiene sus particularidades.
En coche
Es la forma más cómoda si quieres moverte con libertad. Desde Madrid tardas entre 45 minutos y 1 hora, dependiendo del tráfico. Desde la capital puedes tomar la M-505 o la A-6 para después enlazar con carreteras locales que te dejan prácticamente en el centro. Aparcar no siempre es fácil, pero cerca de la Plaza de la Constitución hay un parking público que suele ser la opción más práctica.
En autobús
Los autobuses interurbanos salen desde el Intercambiador de Moncloa y te dejan junto al Real Monasterio. Es una opción directa, rápida y muy cómoda si no tienes coche.
En tren + paseo
El tren de Cercanías también llega hasta la zona, con salida desde varias estaciones de Madrid. Eso sí, ten en cuenta que la estación está en El Escorial, no en San Lorenzo. Desde allí, hasta el Monasterio hay cerca de media hora caminando. Si tu idea es visitar la Casita del Príncipe, entonces te viene perfecto porque te deja justo al lado.
Qué ver en San Lorenzo de El Escorial
San Lorenzo es mucho más que su Monasterio, pero también sería injusto no empezar por él. Es el monumento que cambió la historia del lugar y el responsable de que este pueblo sea hoy uno de los más visitados de la Comunidad de Madrid.
El Real Monasterio: la joya que lo empezó todo
Hablar del Monasterio es hablar de un recinto monumental único: palacio, basílica, biblioteca, convento y panteón real reunidos en un solo complejo. Todo surgió por iniciativa de Felipe II en conmemoración de la victoria de San Quintín, y su construcción se prolongó durante más de dos décadas hasta terminar en 1584.
Con los siglos, el Monasterio ha sido considerado de manera popular como “la octava maravilla del mundo”. Y no es para menos: su tamaño, su historia y su importancia artística lo convierten en una visita absolutamente indispensable.
El Palacio de Felipe II: los Austrias por dentro
Uno de los puntos más interesantes del conjunto es el Palacio de los Austrias, donde puedes visitar los Cuartos Reales y la famosa Sala de las Batallas.
La decoración del palacio es austera comparada con otras residencias reales, lo que refleja muy bien la personalidad de Felipe II. Aun así, pinturas, mobiliario y tapices forman un conjunto espectacular.
La Sala de las Batallas, con 60 metros de largo, es uno de los espacios más llamativos: en sus muros se representan victorias históricas del ejército español.
La Basílica y la Biblioteca: dos espacios que impresionan
La Basílica ocupa el centro espiritual del conjunto y es espectacular tanto por su arquitectura como por su dimensión. Destacan los frescos de las bóvedas, las capillas laterales, el retablo principal y la Sacristía, una joya en sí misma.
La Biblioteca es, probablemente, uno de los lugares más impactantes del Monasterio. Una bóveda de casi 60 metros decorada con frescos, estanterías de madera noble y miles de incunables convierten este espacio en un rincón mágico que transmite cultura e historia por cada esquina.
El Panteón de Reyes: historia bajo tierra
El Panteón de Reyes es uno de los espacios más conocidos del Monasterio. Aquí reposan gran parte de los monarcas españoles de las dinastías Austria y Borbón. En total, 26 reyes y reinas descansan en este lugar, un espacio solemne y cargado de simbolismo.
Como curiosidad, los cuerpos deben pasar 25 años en un lugar llamado Pudridero antes de ocupar su sepulcro definitivo. Además, ya no quedan nichos libres, por lo que en un futuro habrá que replantear su organización.
En salas adyacentes se encuentra el Panteón de Infantes, reservado para príncipes, infantes y reinas que no fueron madres de reyes.
La Casita del Príncipe: un paseo más tranquilo
Después de la intensidad monumental del Monasterio, la Casita del Príncipe es un descanso maravilloso. Se trata de un pequeño palacete construido por orden de Carlos III para que su hijo, el futuro Carlos IV, tuviera un espacio privado y más íntimo.
Los jardines que rodean la Casita son perfectos para pasear, desconectar y disfrutar del entorno. Es un lugar mucho menos concurrido que el Monasterio, lo que lo convierte en un oasis dentro de la visita.
Las Casas de Oficios y las Cocheras del Rey
Frente a la fachada norte del Monasterio encontrarás las Casas de Oficios, tres edificios prácticamente idénticos que en su día alojaron dependencias administrativas y personal del entorno real.
Dos de ellas son del siglo XVI y la tercera del XVIII, y sin el Monasterio enfrente serían uno de los símbolos arquitectónicos más destacados de la Comunidad de Madrid.
Muy cerca están las Cocheras del Rey, construidas en el siglo XVIII para almacenar carruajes, utensilios y material destinado al transporte de la corte. Hoy pueden verse muebles, vehículos históricos y objetos relacionados con la vida palaciega.
El Bosque de la Herrería y la Silla de Felipe II
Si te apetece un plan más natural, el Bosque de la Herrería es un rincón ideal. Perfecto para hacer picnic, pasear o simplemente respirar aire puro.
Desde aquí puedes iniciar una de las rutas más populares: la que sube hasta la Silla de Felipe II, una plataforma de piedra desde la que se obtienen las mejores vistas del Monasterio y de toda la zona. La leyenda dice que desde allí el rey supervisaba las obras, algo que encaja a la perfección con la panorámica que ofrece.
Otros lugares que ver en San Lorenzo de El Escorial y alrededores
Si tienes más tiempo, estos son lugares que complementan muy bien la visita:
- La Plaza de la Constitución, corazón del pueblo y sede del Ayuntamiento. En Navidad aquí se monta uno de los belenes más bonitos de la región.
- La Casita del Infante, otro palacete encantador rodeado de jardines.
- La Casa de la Compañía, ligada a la historia educativa del municipio.
- El Valle de los Caídos, muy próximo y uno de los enclaves históricos más visitados de la zona.
Cómo llegar a San Lorenzo de El Escorial: rutas prácticas
Si quieres una guía rápida para no perderte:
En coche
Lo más directo es tomar la M-505 hacia el noroeste o la A-6 hasta enlazar con vías locales. El trayecto es cómodo y bien señalizado. Eso sí, ve con tiempo porque la zona del Monasterio suele estar muy concurrida.
En autobús
Los autobuses desde Moncloa te dejan literalmente a pocos pasos del Monasterio, ideal si no quieres preocuparte de aparcar.
En tren
Cercanías te lleva hasta El Escorial. Desde allí el paseo a San Lorenzo es de aproximadamente 30 minutos, aunque también puedes usar taxi o autobús urbano para subir la cuesta con más comodidad.
Un destino que supera expectativas
San Lorenzo de El Escorial es mucho más que su monumental Monasterio. Es historia, naturaleza, arquitectura, jardines, tradición y un ambiente tranquilo que atrapa.
Tanto si vas en una excursión de un día como si decides quedarte un fin de semana, la visita te regala una mezcla perfecta de cultura, paisaje y belleza que siempre deja ganas de repetir.