Trump firma un acuerdo histórico de paz entre Israel y Palestina

Después de más de dos años de guerra, destrucción y desesperanza, Oriente Medio ha vivido un momento histórico. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la firma del acuerdo de paz entre Israel y Palestina, acompañado por una treintena de líderes internacionales en una ceremonia celebrada en Egipto.

El pacto supone el fin oficial de la masacre en Gaza y el inicio de una nueva etapa marcada por la reconstrucción y la entrada inmediata de ayuda humanitaria. Un acontecimiento que el propio Trump ha calificado como “el mayor logro diplomático de su vida” y que, según sus palabras, “marca el comienzo de una paz duradera para una región que ha sufrido demasiado tiempo”.

Trump firma un acuerdo histórico de paz entre Israel y Palestina

Una firma con 35 líderes internacionales y mensajes de unidad

El acto ha reunido a más de 35 mandatarios, entre ellos el emir de Catar, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan y el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, tres figuras clave en la mediación del acuerdo. En primera fila, también estuvo el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien coincidió brevemente con Trump durante la ceremonia.

En su discurso, el presidente estadounidense ha defendido que “nunca antes había visto tanta felicidad junta”, y ha destacado que este pacto demuestra que “los enemigos pueden convertirse en socios si existe la voluntad de hacerlo”. Ha añadido además que Estados Unidos liderará los trabajos de reconstrucción en Gaza, “por su experiencia en reconstruir lo que la guerra destruye”.

El presidente egipcio, por su parte, ha subrayado que la solución de los dos estados es el único camino viable hacia una paz estable. “El pueblo palestino tiene derecho a vivir libre en su propio territorio”, afirmó Al-Sisi, que agradeció los esfuerzos de mediación y advirtió de que el éxito del acuerdo dependerá del cumplimiento estricto de sus cláusulas.

La alegría en Israel y la esperanza en Palestina

En Israel, las imágenes de las celebraciones se han mezclado con lágrimas de alivio. Miles de personas se congregaron en la plaza de los rehenes de Tel Aviv, donde durante meses un reloj digital había contado cada segundo de cautiverio de los secuestrados por Hamás.

La firma del acuerdo llegó acompañada de la liberación de los primeros grupos de rehenes, que fueron recibidos con abrazos, aplausos y banderas. “Hoy empieza una nueva vida”, decía una de las madres que llevaba más de dos años esperando el regreso de su hijo.

En Gaza, aunque la situación sigue siendo dramática, el anuncio del alto el fuego ha despertado una tímida esperanza. Los gazatíes celebraron el fin de los bombardeos y la promesa de que empezará la entrada de ayuda humanitaria en las próximas horas. Las primeras imágenes mostraban a familias regresando entre ruinas, aferrándose a la posibilidad de reconstruir su vida desde cero.

El contenido del acuerdo: paz, rehenes y reconstrucción

Según el texto del pacto, Israel se compromete a replegar sus tropas a una línea de seguridad previamente acordada, mientras que Hamás liberará a todos los rehenes que permanecen en su poder. A cambio, Israel excarcelará a cerca de 2.000 presos palestinos, incluidos varios condenados a cadena perpetua.

Además, se establece la entrada diaria de cientos de camiones de ayuda humanitaria, la rehabilitación de las infraestructuras básicas y el comienzo inmediato de los trabajos de reconstrucción, liderados por Estados Unidos y supervisados por Egipto y Catar.

Trump insistió en que este acuerdo “no es una promesa, sino un hecho”, y recalcó que Washington se encargará de garantizar que ambas partes cumplan lo pactado. También advirtió que Estados Unidos mantendrá presencia militar temporal en la zona para asegurar la estabilidad durante las primeras fases del proceso.

Trump busca consolidar su mayor triunfo diplomático

El acuerdo de paz llega en un momento clave para Donald Trump, que había prometido durante su campaña poner fin a la guerra de Gaza en menos de un año. Pese a los escepticismos iniciales, su estilo de negociación —basado más en contactos personales con líderes árabes que en la diplomacia tradicional— parece haber dado resultado.

Desde la Casa Blanca se destaca que la mediación no se basó en diplomáticos, sino en hombres de negocios con influencia en la región, lo que permitió acelerar los contactos. Según fuentes estadounidenses, el punto de inflexión se produjo hace una semana en Egipto, cuando las partes aceptaron dividir el proceso en dos fases: la liberación de rehenes y el alto el fuego como primer paso, dejando para más adelante la negociación política del futuro de Palestina.

Trump, en su discurso, aseguró que “esto es solo el principio” y que “los próximos meses definirán si la paz es realmente posible”. Añadió también que no se trata de “una victoria de un país sobre otro, sino del triunfo de la humanidad sobre el odio”.

Las reacciones internacionales: cautela y optimismo

La comunidad internacional ha recibido el anuncio con una mezcla de prudencia y esperanza. Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha calificado el acuerdo como “una oportunidad única para cerrar una herida histórica”.

Por su parte, Rusia y China han expresado su apoyo, aunque han pedido que el proceso sea inclusivo y respetuoso con la soberanía palestina. El presidente ruso, Vladímir Putin, destacó la importancia de que se avance hacia un Estado palestino reconocido internacionalmente, mientras que Pekín advirtió de que “la paz solo será real si se mantiene el equilibrio entre seguridad e independencia”.

En el mundo árabe, la reacción ha sido desigual. Mientras Egipto, Catar y Jordania celebran la firma, otros países, como Irán y Líbano, han mostrado desconfianza y consideran que el acuerdo “favorece los intereses de Israel y de Estados Unidos”.

Un comienzo esperanzador con muchas incógnitas

Pese a la euforia del momento, las dudas son inevitables. El propio texto del acuerdo deja abierta la segunda fase, en la que se deberá definir el estatus político de Gaza, el papel de Hamás y las garantías de seguridad para Israel.

Por ahora, el alto el fuego se mantiene y los rehenes han vuelto a casa. Pero la historia enseña que los acuerdos de paz en Oriente Medio son tan frágiles como necesarios.

El tiempo dirá si esta vez la paz firmada sobre el papel puede convertirse en una paz real en las calles de Gaza y Jerusalén. De momento, miles de personas en ambos lados celebran lo que parecía imposible: el fin de una guerra que durante años solo dejó ruinas, miedo y silencio.

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