Qué ver en Chinchón en un día y disfrutar de su Plaza Mayor
Visitar Chinchón es uno de esos planes que nunca fallan. Está al lado de Madrid, tiene uno de los conjuntos históricos más bonitos de la región y, por si fuera poco, su Plaza Mayor parece hecha para quedarse mirando sin prisas, café en mano y cámara en la otra. Es uno de los pueblos más visitados de España por una razón: engancha desde el primer minuto.
Aunque la plaza es su icono más reconocible, Chinchón tiene muchas más capas. Calles empedradas, cuestas con encanto, conventos escondidos, vistas de postal y un ambiente que, según a la hora que vayas, es pura vida o pura tranquilidad. Aquí tienes una guía completa para exprimirlo en un día.

Cómo llegar a Chinchón desde Madrid sin complicarte
Antes de ponernos a caminar, un pequeño apunte práctico. Llegar es sencillo, pero unas opciones funcionan mejor que otras.
Llegar a Chinchón en coche: la forma más cómoda
Si vas en coche llegas en unos 45 minutos desde Madrid. Basta con seguir la autovía A-4 y tomar los desvíos hacia el sureste. Es rápido, directo y te permite moverte con mucha más libertad. Cerca de la plaza hay varias zonas donde aparcar, aunque en festivos suele estar más concurrido.
Autobús desde Madrid: opción económica
Salen autobuses desde la zona de Conde de Casal y el trayecto ronda aproximadamente una hora, dependiendo del tráfico. Es cómodo y práctico si no te apetece conducir.
Tren + autobús: la alternativa menos directa, pero posible
Chinchón no tiene estación de tren, así que si prefieres el cercanías primero tendrás que llegar a Aranjuez o Valdemoro. Desde allí salen autobuses hacia el pueblo. No es la opción más rápida, pero funciona si ya estabas por la zona o si vas improvisando.
Qué ver en Chinchón: lo imprescindible en una visita de un día
Chinchón se descubre a pie y sin prisa. Aquí tienes los lugares clave para disfrutarlo de verdad.
La Plaza Mayor: el corazón verde de Chinchón
Pocas plazas tienen tanta personalidad. Es irregular, es antigua y es preciosa. Empezó a construirse en el siglo XV y no se cerró del todo hasta el XVII. Tiene 234 balcones de madera pintados en verde, ese verde tan típico de Chinchón que le da un aire cálido y muy castizo.
Aquí ha habido de todo: mercadillos, festejos taurinos, conciertos, rodajes de cine… y hoy es el punto de encuentro perfecto para sentarte en una terraza, mirar alrededor y sentir que estás dentro de una postal.
Desde uno de los extremos parte una cuesta empinada que te llevará a la siguiente parada imprescindible. No te engañes: se sube mejor de lo que parece y las vistas lo compensan.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción: arte y tranquilidad
La verás asomando sobre la plaza, imponente pero elegante. La Iglesia de la Asunción mezcla estilos gótico, renacentista y barroco, pero su joya está dentro: un cuadro de la Asunción pintado por Francisco de Goya, que vivió temporadas en Chinchón.
El paseo hasta la iglesia es una delicia en sí mismo. Casas antiguas, calles estrechas, ese ritmo tranquilo tan típico de los pueblos con historia.
La Torre del Reloj: la postal desde arriba
Muy cerca de la iglesia encontrarás la Torre del Reloj, solitaria y con historia propia. La iglesia a la que pertenecía fue destruida por los franceses en 1808. La torre también cayó, pero se reconstruyó años después, convirtiéndose en un símbolo del pueblo.
Desde el muro que está justo a su lado tienes una de las mejores vistas de Chinchón: la Plaza Mayor desde arriba, toda redonda, viva y rodeada de balcones verdes. Es una parada obligatoria.
Otros rincones de Chinchón que merecen tu rato
Aunque el pueblo no es grande, tiene varios lugares que completan mucho la visita.
Convento de San Agustín: historia convertida en tranquilidad
A dos pasos de la plaza está el antiguo Convento de San Agustín. Es del siglo XVII y hoy funciona como Parador. Por dentro, su restauración lo ha convertido en un lugar precioso, y en los alrededores aún se percibe ese aire académico que tuvo cuando se impartían allí clases de gramática, latín y teología.
Convento de las Clarisas: calma y arquitectura
Si continúas caminando por la misma calle, llegas al Convento de las Clarisas, también del siglo XVII. Su iglesia y su claustro tienen ese encanto sencillo de la arquitectura conventual castellana.
Castillo de los Condes: el guardián del pueblo
Algo más lejos del centro, en lo alto, está el Castillo de los Condes. Data del siglo XV y aunque ha sufrido daños a lo largo de los siglos, se conserva sorprendentemente bien. Eso sí, su interior no es visitable porque es de titularidad privada. Aun así, merece la pena acercarse solo por las vistas del valle y del pueblo entero, que son espectaculares.
Una escapada que siempre deja buen sabor de boca
Chinchón es un pueblo pequeño pero con muchísima personalidad. Su Plaza Mayor enamora, sus calles te atrapan y su historia se nota en cada rincón. Es el típico sitio al que, cuando vas por primera vez, piensas: “¿Cómo no he venido antes?”. Y cuando vuelves, disfrutas incluso más porque ya sabes lo que te espera.