María Corina Machado gana el Nobel de la Paz: un reconocimiento a la resistencia venezolana

La madrugada de este viernes, el Comité Nobel noruego despertó a María Corina Machado con una llamada que cambiará su vida y probablemente el curso de la historia reciente de Venezuela. Entre lágrimas, la líder opositora escuchó las palabras que durante años parecían imposibles: había sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha incansable por la democracia y los derechos humanos en su país.

Corina Machado gana el Nobel de la Paz

El jurado la definió como “una campeona de la paz que mantiene viva la llama de la libertad”, destacando su papel clave en la búsqueda de una transición justa y pacífica “de la dictadura a la democracia”. Es un premio que, según sus propias palabras, “pertenece a todo el pueblo venezolano”, un pueblo que sigue soñando con elecciones libres y con el fin de la represión.

Dos décadas desafiando al poder

María Corina Machado, de 58 años, lleva más de 20 años enfrentándose a los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Fue diputada nacional y una de las voces más visibles del movimiento opositor. Desde 2013, su nombre se ha convertido en símbolo de resistencia dentro y fuera de Venezuela.

Su carrera política ha estado marcada por la persecución y el veto. En 2024 fue inhabilitada para presentarse a las elecciones presidenciales por supuestos casos de corrupción, aunque nunca se presentaron pruebas concluyentes. Aquella decisión provocó una fractura en la oposición, que finalmente eligió a Edmundo González Urrutia como candidato alternativo. La oposición aseguró haber ganado los comicios, pero el régimen no reconoció los resultados, obligando a muchos líderes —incluida la propia Machado— a vivir en la clandestinidad.

Hoy, ese mismo mundo que la vio caer políticamente la aplaude por su perseverancia. En su primera declaración tras conocer el galardón, Machado confesó estar “en shock”, pero agradecida por el reconocimiento a “un pueblo que no se rinde”.

Un Nobel con mensaje político

El Premio Nobel de la Paz rara vez es ajeno a la política, y este año no ha sido la excepción. El Comité ha querido destacar la importancia de la lucha pacífica frente a los regímenes autoritarios, enviando un mensaje directo a Caracas, pero también al resto del mundo.

El presidente del Comité Nobel subrayó que la decisión se tomó “siguiendo estrictamente los principios de Alfred Nobel”, después de que algunos periodistas insistieran en preguntarle si el premio tenía algo que ver con las aspiraciones de Donald Trump, quien había expresado públicamente su deseo de recibir el galardón por sus esfuerzos de mediación en Gaza. La respuesta fue contundente: “El jurado actúa con independencia, valentía e integridad”.

Este detalle no pasó desapercibido, y ha añadido aún más fuerza simbólica al premio de Machado, que representa el reconocimiento a la resistencia civil frente a la opresión, en contraste con los premios concedidos por motivos más diplomáticos o geopolíticos.

La reacción en Venezuela y en el exterior

El anuncio del Nobel ha generado reacciones encontradas en Venezuela. Mientras miles de ciudadanos celebran en redes sociales el galardón como una victoria moral contra el régimen, los medios estatales han optado por el silencio o la descalificación. En la televisión pública, comentaristas cercanos al chavismo llegaron a referirse a ella como “la diabla perversa”, una muestra más de la tensión política que vive el país.

Fuera de Venezuela, líderes de América Latina y Europa han felicitado a Machado, destacando su “valentía y coherencia”. El Parlamento Europeo, que ya le había otorgado en 2024 el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, celebró la noticia como un paso adelante en la visibilidad de la causa venezolana.

Para la oposición, este Nobel no solo honra a su figura, sino que reaviva la esperanza de que el cambio político en Venezuela pueda llegar por vías pacíficas, sin más años de represión ni exilio.

Más que un premio, un símbolo

En el fondo, el Nobel a María Corina Machado trasciende lo personal. Representa a miles de activistas, periodistas y ciudadanos anónimos que han sido encarcelados, torturados o forzados a emigrar por defender los mismos ideales de libertad y justicia.

Su historia recuerda que incluso cuando la democracia parece imposible, la resistencia pacífica sigue siendo el arma más poderosa. Y este reconocimiento internacional, más allá del premio, pone de nuevo el foco sobre un país que lleva años pidiendo algo tan básico como poder votar libremente.

Con este galardón, el mundo vuelve a mirar hacia Venezuela, y lo hace con esperanza. Porque aunque Machado lo haya recibido en su nombre, el Nobel de la Paz de 2025 pertenece a todos los venezolanos que se negaron a rendirse.

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