Rusia rechaza la tregua en Ucrania: ni siquiera Trump puede frenar la ambición de Putin
Donald Trump había prometido lo que pocos se atrevían a afirmar: poner fin a la guerra en Ucrania en cuestión de semanas. Desde su regreso a la primera línea política, el expresidente estadounidense se ha esforzado en vender su imagen de “hombre de paz”, asegurando que solo él tiene la influencia necesaria para convencer a Vladímir Putin y Volodímir Zelenski de firmar un alto el fuego.
Sin embargo, la realidad ha vuelto a demostrar que las guerras no se detienen con un tuit. Según fuentes diplomáticas rusas, el Kremlin ha rechazado de plano cualquier tipo de tregua, incluso una que venga con el sello personal de Trump.
El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, fue tajante: la propuesta de alto el fuego es “exactamente lo contrario de lo que Putin y Trump supuestamente acordaron en Alaska”. Moscú considera que una pausa en los combates beneficiaría a Kiev, permitiéndole reorganizar sus tropas y recibir más ayuda militar de Occidente.

El plan de Trump: una Ucrania dividida pero en paz
El plan de Donald Trump era simple en apariencia, aunque explosivo en contenido. Propuso a Ucrania aceptar la pérdida de los territorios ocupados por Rusia —Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia— a cambio de conservar la soberanía sobre el resto del país.
La idea pretendía ser pragmática: “mejor un país libre más pequeño que un país destruido”, habría dicho el republicano durante una reunión privada con asesores.
Sin embargo, para Kiev, esa “paz” es inaceptable. Significaría ceder oficialmente casi una quinta parte del territorio nacional y renunciar a la integridad territorial que tanto defiende la Constitución ucraniana y la comunidad internacional.
Además, el mensaje de Trump ha caído como una bomba entre sus aliados europeos, que temen que su estrategia debilite el frente occidental frente a Rusia. Para muchos, su plan no busca tanto la paz como contentar a Putin y volver a posicionar a Estados Unidos como árbitro global, incluso si eso implica sacrificar la soberanía ucraniana.
La respuesta de Moscú: no quieren tregua, quieren victoria
Lejos de celebrar el supuesto gesto de Trump, el Kremlin ha endurecido su discurso. Lavrov lo dejó claro: Rusia no busca una pausa militar, sino la rendición de Kiev.
Los objetivos oficiales del Kremlin siguen siendo los mismos desde el inicio de la invasión en febrero de 2022:
- “Desnazificar” Ucrania, es decir, sustituir al Gobierno de Volodímir Zelenski por un régimen afín a Moscú.
- “Desmilitarizar” el país, reduciendo sus fuerzas armadas a un nivel que no suponga amenaza para Rusia.
- Mantener el control sobre las regiones ocupadas, presentadas ante la población rusa como parte “inseparable” del territorio nacional.
En otras palabras, Putin no busca negociar la paz, sino imponerla. Para él, aceptar una tregua sería reconocer que la “operación militar especial” no ha alcanzado sus objetivos, y eso es políticamente inasumible.
Las regiones ocupadas, el núcleo del conflicto
Putin insiste desde hace dos años en que las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia son territorio ruso, incluso a pesar de no tener control total sobre ellas.
Esa anexión simbólica, proclamada en septiembre de 2022, fue la base de su narrativa interna: Rusia “liberaba” a su pueblo del yugo ucraniano.
Pero la realidad sobre el terreno es muy distinta. El ejército ruso aún no domina completamente ninguna de esas provincias, y las ofensivas ucranianas han recuperado varias zonas estratégicas.
Esto deja a Moscú en una posición incómoda: necesita justificar ante su población por qué no controla lo que dice haber anexionado.
Por eso, un alto el fuego sería peligroso para Putin: congelaría un mapa en el que sus conquistas son incompletas y su promesa de victoria total aún está lejos.
¿Qué ha pasado con la reunión entre Trump y Putin?
Tras su supuesto “encuentro exitoso” en Alaska, Trump había dejado caer que habría una segunda reunión en Budapest, donde se sellarían los primeros acuerdos de paz entre Rusia y Ucrania.
Pero la Casa Blanca ya ha desmentido esos planes: no hay fecha ni agenda prevista para una cumbre entre Trump y Putin.
Un portavoz estadounidense aseguró que “no existen conversaciones en curso para una reunión de alto nivel con Moscú”, aunque sí admitió que los canales diplomáticos se mantienen abiertos.
En realidad, según analistas internacionales, Putin no tiene interés en reunirse con Trump ahora. Prefiere mantener la iniciativa militar y negociar solo cuando tenga una ventaja clara en el frente. Además, aceptar una mediación estadounidense sería reconocer la influencia de Washington sobre el conflicto, algo que el Kremlin quiere evitar a toda costa.
El tablero internacional: Europa no se fía de Trump
En Bruselas y otras capitales europeas, las maniobras de Trump se observan con creciente preocupación.
Los líderes de la Unión Europea temen que el exmandatario rompa la unidad occidental en torno a Ucrania, alentando a Kiev a aceptar concesiones inaceptables.
Varios países, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España, han firmado recientemente una declaración conjunta en la que advierten que cualquier negociación debe respetar la integridad territorial de Ucrania.
El mensaje, aunque no menciona directamente a Trump, está claramente dirigido a él: Europa no apoyará un acuerdo que legitime la ocupación rusa.
En paralelo, la OTAN ha reiterado que seguirá respaldando a Kiev “el tiempo que sea necesario”, mientras Rusia aumenta la presión militar en el este del país y refuerza su cooperación con Irán y Corea del Norte.
Trump, entre la diplomacia y el espectáculo
La intervención de Trump en el conflicto ucraniano no ha pasado desapercibida. Para algunos, su intento de mediación refleja un sincero deseo de acabar con una guerra devastadora; para otros, no es más que una maniobra electoral para presentarse como el gran pacificador que Biden nunca logró ser.
El problema es que su estilo político, basado en la negociación directa y el gesto mediático, no encaja en un conflicto tan envenenado como el de Ucrania.
A diferencia de las tensiones comerciales o las cumbres con Corea del Norte, aquí se enfrentan intereses existenciales: la supervivencia de un Estado frente al expansionismo de otro.
En ese contexto, su influencia real sobre Putin es muy limitada. Moscú ya ha demostrado que no acepta presiones externas y que la única negociación posible será desde una posición de fuerza militar.
Una paz imposible por ahora
El intento de Donald Trump de poner fin a la guerra en Ucrania ha chocado contra el muro de Moscú.
Rusia no quiere treguas, ni siquiera temporales. Busca una victoria total que garantice su dominio político y militar sobre el país vecino.
Mientras tanto, Ucrania se niega a entregar territorio, Europa refuerza su apoyo a Zelenski y Estados Unidos observa cómo su papel de mediador se diluye entre el ruido diplomático.
Por ahora, la paz que Trump promete parece tan lejana como el final de los bombardeos. Y en el tablero mundial, cada intento fallido de mediación no hace más que reforzar la idea de que Putin no cederá nada hasta que alguien le obligue a hacerlo.
Artículos relacionados
EE. UU. suaviza las redadas migratorias
EE. UU. suaviza las redadas migratorias tras la presión social, pero el conflicto sigue abierto…
Acuerdo histórico entre Europa y la India
El acuerdo histórico entre la Unión Europea y la India: por qué es clave y…
¿Por qué Trump y EE. UU. están interesados en Groenlandia?
¿Por qué Trump y EE. UU. están interesados en Groenlandia? Las claves Groenlandia no es…
Gallardo dimite tras el desplome del PSOE en Extremadura
Gallardo dimite tras el descalabro electoral del PSOE en Extremadura Miguel Ángel Gallardo ha presentado…
Almería creará una Oficina Anti-Ocupación
El Ayuntamiento creará una Oficina Anti-Ocupación y pondrá en marcha el plan “Almería Alquila” El…
La huelga médica desborda al Gobierno
La huelga médica desborda al Gobierno: Mónica García convoca una reunión de urgencia con CESM…

A veces no hace falta firmar para decir algo con peso. En esta sección, analizamos lo que no se ve en la superficie. Preguntas que todos nos hacemos, respuestas sin cortinas.
