Rodrigo Paz abre una nueva era política en Bolivia tras dos décadas de socialismo
Bolivia inicia una nueva etapa política. Tras veinte años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) liderados por Evo Morales y Luis Arce, el país ha elegido como presidente a Rodrigo Paz, un economista de perfil centrista que promete estabilidad, reformas y un nuevo modelo económico.
Su victoria marca el fin de una era y el inicio de un ciclo político en el que la palabra más repetida es “certidumbre”.

De herencia socialista a gestión centrista
Rodrigo Paz, de 58 años, es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y llega al poder tras una campaña centrada en resolver la crisis de los hidrocarburos, estabilizar la moneda y atraer inversión internacional.
Su principal rival, el expresidente Carlos Mesa, no logró imponerse en unas elecciones que reflejaron el desgaste del bloque progresista tras años de inestabilidad económica y denuncias de corrupción.
Una economía al borde del colapso
El nuevo mandatario hereda una situación compleja: déficit fiscal, escasez de combustible, inflación creciente y falta de divisas.
Durante meses, los bolivianos han sufrido colas kilométricas en gasolineras y racionamientos de gasolina y diésel. La producción industrial y el transporte están semiparalizados, y el Banco Central apenas cuenta con reservas para mantener el tipo de cambio.
Paz ha prometido aplicar un “machete de reformas”, en alusión a la famosa “motosierra” de Javier Milei, aunque con un tono más moderado.
Su objetivo: reducir el gasto público improductivo y reorientar el presupuesto hacia inversión productiva y empleo.
Nuevas relaciones exteriores
Durante su discurso de victoria, Paz aseguró que Bolivia mantendrá una relación fluida con Estados Unidos, incluyendo la administración de Donald Trump, y buscará “compromisos de cooperación y beneficio mutuo”.
Su llegada al poder supone un giro en la política exterior boliviana, tradicionalmente alineada con los gobiernos de izquierda latinoamericanos.
Un país que busca esperanza
El mensaje del nuevo presidente fue claro: “Bolivia necesita certidumbre, no más bandazos”.
Esa palabra —certidumbre— resume el deseo de una población agotada por la crisis, la polarización y los años de promesas incumplidas.
El reto ahora será cumplir las expectativas y demostrar que la nueva etapa no es solo un cambio de color político, sino una oportunidad real de reconstrucción nacional.
Artículos relacionados
EE. UU. suaviza las redadas migratorias
EE. UU. suaviza las redadas migratorias tras la presión social, pero el conflicto sigue abierto…
Acuerdo histórico entre Europa y la India
El acuerdo histórico entre la Unión Europea y la India: por qué es clave y…
¿Por qué Trump y EE. UU. están interesados en Groenlandia?
¿Por qué Trump y EE. UU. están interesados en Groenlandia? Las claves Groenlandia no es…
Gallardo dimite tras el desplome del PSOE en Extremadura
Gallardo dimite tras el descalabro electoral del PSOE en Extremadura Miguel Ángel Gallardo ha presentado…
Almería creará una Oficina Anti-Ocupación
El Ayuntamiento creará una Oficina Anti-Ocupación y pondrá en marcha el plan “Almería Alquila” El…
La huelga médica desborda al Gobierno
La huelga médica desborda al Gobierno: Mónica García convoca una reunión de urgencia con CESM…

A veces no hace falta firmar para decir algo con peso. En esta sección, analizamos lo que no se ve en la superficie. Preguntas que todos nos hacemos, respuestas sin cortinas.
