Homenaje a Robe Iniesta en Carabanchel
Madrid rendirá homenaje a Robe Iniesta, figura clave del rock español y alma de Extremoduro, con una placa conmemorativa que recordará un momento muy concreto y simbólico: el primer concierto de la banda en la capital. El reconocimiento se ubicará en el distrito de Carabanchel, un lugar íntimamente ligado a los inicios del grupo y a la historia del rock urbano en España.
El anuncio llega pocos días después del fallecimiento del músico extremeño, ocurrido el pasado 10 de diciembre, a los 63 años, una noticia que provocó una ola de conmoción, homenajes espontáneos y mensajes de admiración tanto de artistas como de seguidores de varias generaciones.

Madrid reconoce la huella de Robe Iniesta
La iniciativa ha sido confirmada por la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, quien subrayó el impacto social de la pérdida del artista y la necesidad de dejar constancia de su legado en la ciudad.
Según explicó, pocos fallecimientos han generado una respuesta emocional tan transversal, algo que refuerza la idea de que Robe Iniesta no fue solo un músico, sino una voz generacional capaz de conectar con públicos muy distintos a lo largo de más de tres décadas.
La placa conmemorativa servirá como recordatorio permanente de su vínculo con Madrid y de la importancia de Extremoduro dentro de la historia musical del país.
Carabanchel, el lugar donde empezó todo en Madrid
La elección de Carabanchel no es casual ni simbólica sin fundamento. Fue en este distrito donde Extremoduro ofreció su primer concierto en Madrid, un hito que marcaría el inicio de una relación duradera entre la banda y el público madrileño.
El concierto tuvo lugar el 8 de noviembre de 1991, en la desaparecida Sala Sukursal Rock, situada en la vía Carpetana. Aquella noche, Extremoduro aún era un grupo emergente, con un sonido crudo, letras incómodas y una actitud que rompía con todo lo establecido.
Algunos datos que hoy forman parte de la pequeña gran historia del rock español:
- Hora del concierto: 22:30 h
- Precio de la entrada: 1.000 pesetas anticipada y 1.200 en taquilla
- Aforo modesto, pero una energía que muchos asistentes recuerdan como irrepetible
Ese concierto fue uno de los primeros pasos de una trayectoria que acabaría convirtiendo a Extremoduro en una de las bandas más influyentes y personales del panorama musical español.
Una placa con valor histórico y emocional
La placa se instalará, previsiblemente, en el entorno donde se encontraba la antigua sala. Para ello, será necesario contar con el permiso de la comunidad de vecinos, un trámite habitual en este tipo de reconocimientos urbanos.
En caso de no obtenerse la autorización, el Ayuntamiento ha señalado que se buscará una ubicación alternativa dentro del distrito, siempre manteniendo el vínculo con Carabanchel y con los inicios de la banda en Madrid.
Más allá del elemento físico, el objetivo es preservar la memoria cultural y poner en valor espacios que fueron clave en la escena musical de los años 90, cuando muchas bandas encontraron en salas pequeñas el lugar desde el que despegar.
Propuesta de un Centro Juvenil con su nombre
El homenaje podría no quedarse solo en la placa. Desde el grupo municipal Más Madrid se ha anunciado también la intención de proponer que uno de los equipamientos juveniles del distrito pase a llamarse Centro Juvenil Robe Iniesta.
La propuesta se basa en el compromiso del músico con:
- La creatividad libre
- La expresión artística sin filtros
- El apoyo implícito a los jóvenes creadores, especialmente aquellos que no encajan en los circuitos convencionales
Robe Iniesta siempre defendió una forma de entender la música y la cultura alejada de lo comercial y cercana a lo auténtico, valores que encajan con el espíritu de los espacios juveniles de creación.
Robe Iniesta, más allá de Extremoduro
Aunque su nombre estará para siempre ligado a Extremoduro, Robe Iniesta desarrolló también una sólida y respetada carrera en solitario, demostrando que su talento iba mucho más allá de una banda concreta.
Su manera de escribir, de cantar y de enfrentarse al escenario influyó en generaciones enteras de músicos y oyentes. Letras crudas, poéticas, incómodas y profundamente humanas convirtieron sus canciones en refugio, desahogo y espejo para millones de personas.
El homenaje en Madrid no busca mitificar, sino recordar, poner contexto y reconocer que su música forma parte del patrimonio emocional de este país.
Un recuerdo que se quedará en la ciudad
Con esta placa, Madrid no solo rinde tributo a un artista, sino que fija en el espacio urbano una parte de su historia musical. Carabanchel, barrio de cultura popular y tradición obrera, se convierte así en el punto donde el recuerdo de Robe Iniesta permanecerá vivo, no como un monumento grandilocuente, sino como lo que siempre fue: verdad, memoria y música.
Un gesto sencillo, pero cargado de significado, para alguien que nunca necesitó adornos para dejar huella.